El Camino de Santiago cambió mi vida.
En 2017, en uno de los peores momentos de mi vida, decidí recorrer el Camino del Norte junto a mi mejor amigo.
No sabía qué iba a encontrar allí. Solo sabía que necesitaba avanzar.
Pero el Camino hizo algo que no esperaba: me transformó por completo.
Desde entonces, siempre he vuelto a él.

Con el paso del tiempo, entendí que el Camino no termina en Santiago.
Me di cuenta de todo lo que me había dado, de las lecciones que me enseñó, de la magia que dejó en mí.
Y algo dentro de mí me decía que no podía guardarlo solo para mí.
Por eso tomé una decisión:
Hablar del Camino. Compartir su magia. Mantener viva su esencia.
Y así nació Conchas Presentes.
Un símbolo para que el Camino siga con nosotros, aunque nosotros no podamos estar en él.
